Mundial 2026: precios por las nubes procupan a los hinchas latinos que desean viajar para ver a su equipo

A semanas del inicio, crecen las dudas sobre la convocatoria del Mundial 2026. Entradas caras, viajes costosos y trabas logísticas alejan al público tradicional.
Mundo14/04/2026Rolo MorenoRolo Moreno
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A menos de dos meses del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el clima previo no es el habitual. Lejos de la euforia que suele acompañar a la máxima cita del fútbol, distintos indicadores comienzan a encender señales de alerta: altos costos, dificultades para conseguir entradas y una logística compleja que pone en jaque la presencia masiva de hinchas.

Uno de los puntos más sensibles es el sistema de venta de tickets. La modalidad por sorteo implementada por la FIFA deja a miles de fanáticos afuera desde el inicio, obligándolos a recurrir al mercado de reventa, donde los precios superan ampliamente los valores oficiales. En muchos casos, una entrada puede costar más de mil dólares, una cifra inaccesible para gran parte del público.

A esto se suma el costo general de asistir al torneo. Viajar dentro de Estados Unidos, principal sede del Mundial junto a México y Canadá, implica gastos elevados: vuelos internos que rondan entre 700 y 900 dólares, alojamiento con tarifas dinámicas y traslados extensos entre ciudades sede. El cálculo total para un hincha puede superar fácilmente los 4.000 dólares por partido, un número que excluye a gran parte de los seguidores tradicionales.

Otro dato que sorprende es la disponibilidad hotelera. En ediciones anteriores, las ciudades anfitrionas colapsaban meses antes del inicio. Hoy, en cambio, todavía hay habitaciones libres incluso para fechas clave como el partido inaugural, lo que refleja una demanda menor a la esperada.

Además, la logística del torneo tampoco ayuda. Será el primer Mundial con 48 selecciones y sedes distribuidas en tres países, lo que implica mayores distancias, traslados complejos y planificación más exigente para los hinchas. A eso se agregan requisitos migratorios, como visas, que dificultan la llegada de fanáticos de distintos puntos del mundo.

En este contexto, crece una sensación que empieza a instalarse: el Mundial 2026 podría estar orientado a un público de mayor poder adquisitivo, alejándose del fanático común que históricamente le dio color y pasión a las tribunas.

Desde la organización confían en que la demanda repunte con el correr de las semanas y que la cercanía del inicio reactive el interés global. Sin embargo, por ahora, la previa muestra un escenario atípico, donde la preocupación parece ganarle terreno a la expectativa.

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